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miércoles, junio 27, 2012

Fox a PRI para parar a Josefina

De Zócalo Saltillo
Indicador Político
Carlos Ramírez
» Fox a PRI para parar a Josefina
» Voto útil traicionado por foxismo

Como en política las dudas son certezas y las certezas son dudas, el apoyo de Vicente Fox a Enrique Peña Nieto y al PRI se dio justo cuando la candidata panista Josefina Vázquez Mota comenzó su repunte.

Y más que obedecer a la estrategia de “apoyar al puntero”, el juego palaciego de Fox obedeció a los datos que llegaron a Guanajuato de que no tendría ningún espacio político en el gobierno, de ganar el PAN las elecciones presidenciales.

Después de que fue obligado a doblarse en abril y se reunió con Josefina para llamarle “mi presidenta”, Fox tuvo los datos para comprender el enojo en Los Pinos en su contra y la ausencia de espacios políticos en el equipo de Josefina. En cambio, en el PRI le pasaron la cuenta política de los apoyos recibidos en el centro Fox por gobiernos estatales priístas y entendió que había llegado la hora de pagar las cuentas.

Fox había sido marginado del PAN nacional, del grupo presidencial y del panismo guanajuatense. Pero en el fondo, también Fox entendió que en realidad él nunca había sido panista, que fue un empresario que encontró en el PAN el espacio para la candidatura a gobernador y de ahí, contra las reglas del PAN, lanzó su candidatura presidencial en 1997. En el poder, Fox jugó para sí mismo y no para el PAN y en el 2006, al estilo priísta, quiso imponer a Santiago Creel como su candidato presidencial, a costa inclusive de reprimir a Felipe Calderón y de desconocerle posibilidades cuando fue secretario de Energía.

La lucha de Fox contra Calderón se agudizó en 2005 cuando ocurrió el cambio en la dirección nacional del PAN ya en la coyuntura de la designación de candidato presidencial y Fox impuso a Manuel Espino Barrientos y a su grupo El Yunque para operar la precampaña de Creel. Hoy, por cierto, Creel y el grupo ultraderechista religioso del Yunque se han convertido en festivos promotores del voto al PRI y a Peña Nieto, a cambio de posiciones de poder en el próximo gobierno, en caso de que el PRI gane la presidencia de la república.

Como ex presidente, Fox padeció las alucinaciones de todo ex presidente priísta de la república: El ejercicio del poder; sin embargo, el PAN y el gobierno calderonista le hicieron un vacío. En el colmo de sus fijaciones, Fox pidió que como ex presidente le dijeran “presidente” pero sólo recibió burlas de los panistas. Asimismo, gobiernos panistas se negaron a contratar al Centro Fox.

Abandonado por el PAN, marginado por los panistas, Fox se sintió maltratado por el gobierno de Calderón. Su tabla de salvación fue el entonces gobernador del Estado de México, quien visitó el Centro Fox y promovió que gobiernos priístas contrataran los servicios del ex presidente. Fox se llegó a quejar de que el presidente Calderón nunca había visitado el Centro Fox.

La utilización de Fox como un ariete contra la candidata presidencial panista ha respondido al hecho de que el ex presidente en realidad no ha sido panista y que sólo utilizó al partido para su carrera tras de cargos de elección popular. La expulsión de Espino del PAN a finales del 2010 fue el primer aviso de que en los hechos Fox ya nada tenía que hacer en el PAN. Ahí se cerró el círculo: Fox se sintió como Luis Echeverría cuando López Portillo le quitó la red presidencial, le negó recursos para su centro de estudios y le cerró espacios a sus seguidores.

La función de Fox hoy como promotor de la campaña de Peña Nieto y del PRI responde a una lucha interna al interior del PAN. El involucramiento de Fox llamando a votar por el puntero está en la lógica del voto útil que pudiera darle más certeza al candidato presidencial panista. En el 2000, Fox supo movilizar al voto útil a su favor y con ese voto ganar la presidencia de la república.

Sólo que Fox, en su superficialidad política, aún sigue sin entender cómo fue que ganó la presidencia de la república: Primero, el voto útil se tejió alrededor del uso de la palabra “cambio” en el 2000, argumento por cierto que le sirvió a Barack Obama en el 2008 para movilizar a la mayoría silenciosa a su favor. Y segundo, el voto útil fue responsabilidad de un grupo de intelectuales activados por Jorge Castañeda, un académico crítico de izquierda que estructuró el discurso de una coalición plural.

Sin embargo, la principal queja de los del voto útil contra Fox fue el incumplimiento del compromiso por el cambio: Fox prefirió gobernar cómodamente con Marta Sahagún, no supo cómo organizar un proyecto de transición, se aisló de los intelectuales que lo apoyaron y traicionó las posibilidades del cambio; ante la fragilidad de su victoria y la fuerza legislativas del PRI, Fox decidió cogobernar con los priístas y sobre todo con Elba Esther Gordillo, aliada de Marta Sahagún para la candidatura presidencial de ésta en el 2006, y apadrinó la carrera de Gordillo a la diputación en el 2003, la apoyó en la coordinación de la bancada y luego la impulsó a la presidencia del PRI, fracasando en todas maniobras.

La estrategia del PRI es usar la figura de Fox para jalar el voto útil a favor de Peña Nieto, pero resulta que Fox sólo tiene reclamos del voto útil, de los ciudadanos a los que les falló en el cambio y de los panistas que lo ven como un arribista de la política. Esta debilidad de Fox ha sido aprovechada por los panistas en los últimos días para atacar a Fox como una forma de generar un consenso a favor de Josefina, con lo que Fox no le ha llevado votos al PRI y sí le ha quitado algunos que ven en el ex presidente la imagen repudiable del político maniobrero, oportunista y vendido al mejor postor.

Eso sí, Fox se convirtió en una maniobra del PRI para detener la recuperación electoral del PAN; por eso los estrategas priístas utilizan a Fox como la imagen del panista acomodaticio aunque sin efecto en las filas del panismo.



carlosramirezh@hotmail.com

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