domingo, septiembre 13, 2026

¡Pero el avión se cae, viejo, cuando vaya volando! (Pinochet)

“Pagaré con mi vida la lealtad al Pueblo” (Allende)

Jorge Salazar García. 13/09/2026

Este 11 septiembre se cumplieron 53 años del derrocamiento del presidente chileno Salvador Allende, encabezado por el general Augusto Pinochet. A continuación se transcribe parte de las ultimas transmisiones radiales que desde el sitiado “Palacio de La Moneda” (PM) emitiera Allende a través de Radio Magallanes. 

7:55 a. m.

-Habla el Presidente de la República desde el PM. Informaciones confirmadas señalan que un sector de la marinería habría aislado Valparaíso y que la ciudad estaría ocupada, lo que significa un levantamiento contra el gobierno…, llamo a todos los trabajadores que ocupen sus puestos de trabajo, que concurran a sus fábricas, que mantengan la calma y serenidad. Hasta este momento en Santiago no se ha producido ningún movimiento extraordinario de tropas… Yo estoy en el PM y me quedaré aquí defendiendo al gobierno que represento por voluntad del pueblo... 

Como primera etapa tenemos que ver la respuesta, que espero sea positiva, de los soldados de la Patria, que han jurado defender el régimen establecido…, tengo la certeza de que ( ) sabrán cumplir con su obligación. De todas maneras el pueblo y los trabajadores, fundamentalmente, deben estar movilizados activamente; pero en sus sitios de trabajo, escuchando el llamado (…) que les dé el compañero Presidente de la República.

8:15 a. m.

-Trabajadores de Chile, he ordenado que las tropas del ejército se dirijan a Valparaíso para sofocar este intento golpista. Deben esperar las instrucciones de la Presidencia. Tengan la seguridad de que el Presidente permanecerá en el PM defendiendo el gobierno de los trabajadores... Las fuerzas leales, respetando el juramento hecho a las autoridades junto a los trabajadores organizados, aplastarán el golpe fascista.

8:45 a. m.  

-Compañeros que me escuchan, la situación es crítica, hacemos frente a un golpe de estado en que participan la mayoría de las Fuerzas Armadas. En esta  hora aciaga quiero recordarles algunas de mis palabras dichas el año 1971, se las digo con calma, con absoluta tranquilidad: yo no tengo pasta de apóstol ni de mesías… Pero que lo entiendan aquellos que quieren (…) desconocer la voluntad mayoritaria; (…) no daré un paso atrás. (Únicamente) dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera… 

Sólo acribillándome a balazos podrán impedir (…) cumplir el programa del pueblo. Si me asesinan, el pueblo seguirá su ruta, seguirá el camino con la diferencia, quizás, que las cosas serán mucho más duras, mucho más violentas… El proceso social no va a desaparecer porque desaparece un dirigente. Podrá demorarse, podrá prolongarse, pero a la postre no podrá detenerse… El compañero Presidente no abandonará a su pueblo ni su sitio de trabajo. Permaneceré aquí en La Moneda inclusive a costa de mi propia vida.

9:03 a. m.

-En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen…. En nombre de los más sagrados intereses del pueblo; en nombre de la Patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe, la historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen … Este es un momento duro y difícil, es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores… El pueblo (…) no debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar… debe defender sus conquistas… (y) el derecho a construir (…) una vida digna y mejor.

9:10 a. m. 

-Seguramente, ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de radio... Mis palabras no tienen amargura sino decepción (…) Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡No voy a renunciar!... Pagaré con mi vida la lealtad al pueblo (…)

En este momento definitivo…, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción… hoy estarán (…) esperando (…) reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales patriotas, a los que hace días siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales para defender las ventajas que una sociedad capitalista le da a unos pocos.

Me dirijo a la juventud…, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos; porque en nuestro país el fascismo ya estuvo (…) presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las líneas férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos…

Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino... Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, (…) de que por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición...

INTERFERENCIA

El siguiente audio, dado a conocer en 1998 por la periodista Patricia Verdugo en su libro “Interferencia Secreta” demuestra que Allende no se suicidó. Hablan el coordinador y  el aperador del golpe militar en 1973. 

(http://media.biobiochile.cl/wp-content/uploads/2012/09/02_pero_el_avion_se_cae_viejo.mp3)

-Carbajal: …quieren parlamentar.

- Pinochet: ¡rendición incondicional, nada de parlamentar!

-Carbajal: …conforme. Rendición incondicional. Y se le toma preso ofreciéndole nada más que respetamos la vida, digamos. (Allende reaccionó indignado cuando le ofrecieron un avión para salir del país a cambio de su renuncia, diciéndoles: ¡traidores de mierda! (...) El presidente elegido por el pueblo ¡no se rinde!). 

-Pinochet: la vida y  su integridad física y en seguida se le va a despachar a otra parte.

-Carbajal: conforme…

-Pinochet: se mantiene el ofrecimiento… Pero el avión se cae, viejo, cuando vaya volando.

-Carbajal: conforme, je, je, je, je. Conforme. 

-Pinochet: (estableceremos) estado de sitio, toque de queda y ley marcial. A todo aquel que se le sorprenda con armas debe ser fusilado de inmediato, (…) ¡Rendición incondicional! Si no, vamos a bombardear cuanto antes, dile.

-Carbajal: conforme. Le estamos dando 10 minutos de tiempo para que salgan de la moneda. 

-Pinochet: no podemos aceptar plazos ni parlamentos (...) Todos esos mugrientos que estaban echando a perder el país hay que pescarlos presos. Y… el avión que tienes dispuesto tú… arriba y sin ropa, con lo que tienen y pa´ fuera, viejo.

-Carbajal: está en este momento en el teléfono (se refiere al general Gustavo Leigh de la fuerza área, quien amenaza con bombardear de inmediato). Voy a hablar con él.

-Pinochet: que esperen un momento los aviones… porque van a salir las mujeres… 

EJECUCIÓN DE ALLENDE

Entre los que salían estaba la secretaria particular de Allende, Miria Contreras, llevaba consigo el Acta de Independencia. Un soldado se la arrebató y la rompió. Ya tirados boca abajo los extraídos del Palacio, otro soldado suplicó: “ teniente deje que mate a estos comunistas. Les reviento la cabeza aquí mismo en la calle”.

Alrededor de las 16 horas el general Javier Palacios  (encargado del asalto) llegó con sus oficiales donde estaba Allende. Al verlo Allende le gritó: "Traidor" y lo hirió en una mano”, mientras él mismo era acribillado por los golpistas. Posteriormente un milico “le destrozó la cara con la culata del fusil”.

Finalmente, el General Palacios comunicó al Ministerio de Defensa: “Misión cumplida. Moneda tomada. Presidente muerto". Pinochet, quien aún tenía que decidir enterrarlo en secreto o enviarlo a enterrar a Cuba, ordenó: “Que lo echen en un cajón y lo embarquen en un avión, junto con la familia”. 

A su esposa, Hortensia Allende, sólo le mostraron el cadáver dentro del ataúd sin permitirle descubrir su cara. Allende fue sepultado en lugar secreto, hasta 1990 cuado fue trasladado al cementerio general de Santiago donde fue inhumado con funerales de Estado.

FUERON LOS YANQUIS

El premio nobel de literatura, Gabriel García Márquez, publicó en 1974 el artículo “Chile, el golpe y los gringos”. Ahí reveló que en 1969 se reunieron 7 generales en Washington: tres del Pentágono y cuatro chilenos.  Como las elecciones en Chile serían en septiembre, un yanqui preguntó “qué haría el ejército de Chile si el candidato de la izquierda Salvador Allende ganaba”. El general Toro Mazote contestó: "Nos tomaremos el Palacio de la Moneda en media hora, aunque tengamos que incendiarlo". Sus compañeros, Ernesto Baeza, Javier Palacios y Augusto Pinochet, asintieron. Por cierto, en el bombardeo del PM (1973) participaron acróbatas norteamericanos.

Esas reuniones, relata García Márquez, continuaron realizándose en Washington y Santiago con los militares “más adictos al alma y a los intereses de los Estados Unidos”. Juntos diseñaron la operación "Contingency Plan" para tomar el poder en caso de que la Unidad Popular ganara las elecciones. Este plan tenía como antecedente el “Plan Camelot” con el cual venían realizando, desde 1965, acciones clandestinas de espionaje social y político. Su objetivo era determinar científicamente las tendencias sociales y políticas de los chilenos e inducir el anticomunismo preguntando cuál sería su actitud en caso de que el comunismo llegara al poder.

Por supuesto, el interés gringo nunca fue la democracia sino el cobre que ya, en 1932, había sido nacionalizado 13 días en la primera república socialista del continente.

Allende, descubrió el Contingency Plan y, al negar 400 visas a los operadores yanquis, el golpe lo aplazaron tres años. Eso le permitió nacionalizar 47 empresas industriales y más de la mitad del sistema de créditos. Logró expropiar e incorporar a la propiedad social 2 400 000 hectáreas de tierras, dar empleo y aumentar los salarios en un 40%. Lo que arreció los sabotajes, polarización social, bloqueo económico, paros patronales financiados por EU y la extrema derecha local fue la expropiación de los yacimientos de cobre explotados por las trasnacionales norteamericanas, Anaconda y Kennecott. 

Cuatro meses después del golpe, alrededor de 20 000 personas habían sido asesinadas; más de 30 000 prisioneros políticos, torturados; 25 000 estudiantes expulsados y más de 200 000 obreros despedidos. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario