De Reporte Indigo
José Pablo Espíndola y Fernanda Muñoz
Valentina tiene seis años y de pequeña jugaba con sus muñecos a medirles la glucosa y a inyectarlos, para ella eso era normal, ya que cuando tenía un año y ocho meses fue diagnosticada con diabetes mellitus tipo 1.
Aunque Valentina pertenece sólo al 5 por ciento de los casos de
diabetes en México, su papá, Hugo Wirth, asegura que es importante que
los niños que no la padecen tengan buenos hábitos alimenticios para que después no desarrollen diabetes mellitus tipo 2.
Aproximadamente 227 mexicanos mueren al día por culpa de esta enfermedad.
Es tan grave el problema de la diabetes que, según la Federación Internacional de Diabetes, cada ocho segundos muere una persona por complicaciones de este padecimiento en el mundo y en México, desde 2016, ya es una emergencia sanitaria
- Ana Laura Segundo Romero
licenciada en Nutrición por la UAM y Educadora en Diabetes por la Federación Mexicana de Diabetes
Para Segundo Romero, una forma efectiva de combatir esta enfermedad es con educación, porque es un pilar fundamental que ayuda al autocontrol. Por ello, el lanzamiento de campañas como “Diabetes a tu manera” cobran relevancia.
La iniciativa fue lanzada el pasado martes 5 de noviembre en el marco del Congreso Internacional de Nutrición y Endocrinología (SMNE) en la ciudad de Guadalajara, Jalisco.
“No todos los pacientes son iguales y la enfermedad de cada uno es
diferente, así como el medio ambiente en el que se desenvuelve.
“Cuando uno tiene que tomar la decisión de qué acciones tomar en
cuenta para mejorar su control de glucosa, se tienen que analizar todas
estas patologías, si es un paciente joven, si es un paciente anciano, si
tiene poco tiempo de evolución, si tiene mucho tiempo de evolución, si
tiene complicaciones o no”, explica Guillermo González Gálvez, director
del Instituto Jalisciense de Investigación en Diabetes y Obesidad.
Otro aspecto importante que se debe considerar es el propio paciente
y si éste tiene acceso al tratamiento que se le está dando, si su nivel
educativo es suficiente para hacer los esquemas de automonitoreo y si
en su entorno tiene la capacidad de apegarse a la dieta.
Desgraciadamente, en muchos países como en México, el costo de la inyección de insulina y el monitoreo diario pueden consumir la mitad del ingreso disponible promedio de una familia, y el acceso regular a medicamentos esenciales está fuera del alcance de muchos. Por lo tanto, es urgente mejorar el acceso para evitar mayores costos para el individuo y las familias
Este 14 de noviembre se conmemorará el Día Mundial de la Diabetes,
aniversario de Frederick Banting, quien junto con Charles Best,
concibió la idea que les conduciría al descubrimiento de la insulina.
Mismo calvario, diferente viacrucis
La diabetes es una enfermedad que no discrimina, pero la situación
económica de la persona que la padece sí define su tratamiento y calidad de vida.
De forma general la diabetes se clasifica en cuatro tipos: la mellitus tipo 1, que habitualmente se encuentra en niños y adolescentes,
aunque hoy se sabe que se puede manifestar en cualquier etapa de la
vida, dice Guillermo González Gálvez, director del Instituto Jalisciense
de Investigación en Diabetes y Obesidad.
“Es de las más severas porque se desarrolla por destrucción
delpáncreas, generalmente por un proceso autoinmunológico (…)
habitualmente esos pacientes tienen que ser hospitalizados”.
La diabetes mellitus tipo 2 que es la más común y se asocia principalmente al desarrollo de sobrepeso y obesidad.
Además se ve favorecida por un mal estilo de vida, como tener una alimentación de baja calidad y no hacer ejercicio.
También existe la diabetes llamada gestacional, que es la que se
presenta durante el embarazo y es distinta a la de una paciente que ya
tenía diabetes tipo 1 o 2.
A pesar de que sólo existen cuatro tipos de diabetes, la enfermedad puede variar mucho de un paciente a otro ya que cada persona es diferente y las condiciones de vida cambian de un afectado a otro
“En la mayor parte de las pacientes una vez que se resuelve el
embarazo se quita el problema, pero requieren un seguimiento a largo
plazo, porque ese antecedente las predispone con el tiempo a que
desarrollen diabetes mellitus tipo 2”, señala González.

Guillermo González, director del Instituto Jalisciense de Investigación en Diabetes y Obesidad.
“Tenemos que tomar en consideración siempre el acceso a las
diferentes intervenciones que cada paciente tiene y esto lo llamamos indivualización de cada paciente, es decir, un tratamiento que yo puedo establecer muy bien para uno puede no ser el adecuado para otro.
“No por el tratamiento, sino por las características en particular de
cada paciente y eso es lo que ha hecho cada vez, además de complejo, un
arte manejar a cada paciente con diabetes porque implica una
experiencia importante para lograr estos desenlaces”, explica el médico.
Hace 20 años sólo existían pocas opciones para tratar la diabetes como la metformina o la insulina; hoy en día hay una amplia gama de medicamentos.
En el caso de la diabetes tipo 2 hay diferentes tratamientos, en un
inicio se puede probar con algunos medicamentos orales para que el
paciente conforme baje de peso, cambie su alimentación, haga ejercicio y
su glucosa disminuya, dice Ana Laura Segundo Romero.
Aunque el tratamiento con insulina es de los más
accesibles, los mitos que hay alrededor de él impiden que la gente lo
tome, porque piensan que les hará daño o que ya están muy graves, pero
la insulina es eficaz si se aplica a tiempo.
“Ahora ya existe nueva tecnología como dispositivos tipo pluma que
tiene la insulina pre-cargada y que solo pones una aguja que puede ser
ultrafina, de hasta 4 mm, y la puedes andar cargando sin ningún
problema”, explica.
Una infancia ‘diferente’ por la diabetes
Valentina “debutó” al año y ocho meses. Fue un diciembre de 2015
cuando sus padres se enteraron que padecía diabetes. Ahora, a sus seis
años, cuenta con mucha información.
Los menores de edad que padecen diabetes se enfrentan diariamente a diversos retos, desde tener que inyectarse ellos solos en la escuela, hasta limitar su dieta y las actividades que realizan
Los médicos tardaron semanas en diagnosticarla,
llegaron a pensar que tenía rubéola, por el sarpullido que le salía. Una
mañana, cuando estaba a punto de desvanecerse, sus padres la llevaron a
Urgencias del Instituto Nacional de Pediatría, donde finalmente dieron
con la enfermedad que padece, platica Hugo Wirth, padre de la menor.
“Después la llevamos al IMSS, pero hubo una serie de
cosas que no nos gustaron, por lo que la cambiamos a un endocrinólogo
pediatra particular, quien nos comentó que el tratamiento del Seguro
Social era bastante obsoleto”, asegura Wirth.

Entre los menores de edad el tipo de diabetes más común es la mellitus tipo 1.
En las cosas básicas del tratamiento como agujas, glucómetro, lancetas, algodón y tiras reactivas, sin contar la insulina, los padres de Valentina llegan a gastar por lo menos 2 mil 500 pesos al mes. En el Free Stayla Libre, un sensor que se debe cambiar cada 15 días, invierten mil 250 pesos
Gracias a un seguro de gastos médicos mayores, Valentina ahora cuenta con una microinfusora,
que le permite conocer la cantidad de carbohidratos que debe consumir.
El sólo aparato cuesta 120 mil pesos y de los insumos son 8 mil
mensuales.
Hugo considera que también es fundamental crear conciencia en las escuelas para que entiendan de qué se trata este padecimiento.
Cuando estuvimos buscando la escuela fue complicado, porque algunas te dicen ‘no, aquí no tenemos enfermera’ y no es eso, simplemente no se quieren hacer responsables de un niño con diabetes
- Hugo Wirth
Padre de Valentina
Para Hugo, los padres deben conocer todo sobre el padecimiento y no ser víctimas de la ignorancia para poder tomar decisiones vitales sobre la salud de los hijos, ya que una acción equivocada puede tener consecuencias devastadoras.
Por su parte, Luis Robledo, de 24 años, aprendió a inyectarse insulina a los 14.
“Hoy en día mi mamá me dice que cuando me diagnosticaron con diabetes
tipo 1 ella lloraba, pues no tenía ni la remota idea de cómo se debía
tratar una enfermedad como esta”.
Fue gracias a cursos y talleres con médicos especialistas que su madre aprendió a llevar una vida libre de azúcares, con inyecciones y chequeos.
“Si lo pienso, no tuve una adolescencia tan difícil, sí se me antoja
hacer y comer cosas distintas a las ordinarias, pero ya crecí con ello,
mis amigos se van acoplando a mí y yo a ellos (…) Mi única batalla ha
sido inyectarme en la escuela, a veces frente a todos”, confiesa Luis.

Informar
a la ciudadanía que padece diabetes sobre la enfermedad es tan
importante como a los que no la padecen, ya que así se fomenta la
prevención
Desde los ojos adultos
La diabetes es una enfermedad común en el país, a pesar de ello, los mexicanos siguen sin atenderla como debe ser, ocasionando muchas veces la muerte.
Raúl Velázquez, de 61 años de edad, padece diabetes tipo 2
desde 2006, y asegura que uno de los retos más grandes a los que se ha
tenido que enfrentar es a la falta de atención e información, pues el
sólo hecho de salir a tomar un café o acudir a una comida corrida es un
problema.
La falta de información y de atención médica son dos de los principales problemas a los que se enfrentan las personas adultas mayores que padecen de diabetes en México, lo que les dificulta poder cuidarse
“En una ocasión, en una cocina me dijeron que no tenían sustituto de
azúcar, algo tan mínimo e importante para la gente como yo”, platica
Velázquez.
Para Raúl, la alimentación es el factor más difícil de llevar, pues además de que algunos restaurantes pareciera que no los toman en cuenta, los productos para diabéticos son caros, como las golosinas que venden en las tiendas de autoservicio y en farmacias.
“Unas galletas rondan los 50 pesos, mientras que el medicamento, quienes lo compramos en farmacias similares, nos sale en 90, es casi el mismo precio”, dice.
Por otra parte, resalta que una de las medidas que deberían comenzar a implementar las autoridades es enfatizar en las consecuencias que trae consigo esta enfermedad, pues no dicen qué es lo que en verdad pasa si no se lleva un tratamiento riguroso, como la pérdida de la vista o de extremidades
En el caso de María Elena Cruz, de 63 años, la diabetes fue la
primera de las enfermedades crónicas que hoy padece. Aunque hace 25 años
se enteró del diagnóstico ahora tiene que ser dializada.
Hace un año, a María Elena le diagnosticaron hipertensión, hace 10 meses insuficiencia renal y ahora también tiene problemas de la vista, dice su hija Gloria Reyes.

Una
mala alimentación y la falta de ejercicio físico son dos de las
principales causan que pueden llevar a una persona a desarrollar la
enfermesad
Durante muchos años, la habitante del Estado de México se atendió en
el Centro de Salud, donde le daban medicamento, pero hace seis meses el Seguro Social es el que absorbe la mayoría de los gastos. Aún así, la familia invierte en su dieta especial y para ciertos insumos que no le proporcionan.
“Toma medicamentos en la mañana y en la tarde, cuestan entre 300 y
400 pesos, esos no se los da el seguro; sin embargo, ahí le están dando
casi todo, los gastos no son muchos, digamos que solo invertimos en su alimentación”, dice su hija.
María Elena se dedicaba a vender ropa en un tianguis, actividad que
tuvo que dejar cuando empeoró su salud. Ahora depende únicamente de
algunos de sus hijos porque otros se deslindaron.
Además de la parte económica, la falta de estudios fue otra de las causas que repercutió en la salud de María Elena.
Ella no sabía leer ni escribir, entonces aunque ella hubiera querido echarle ganas y saber cómo era su enfermedad, cómo debía llevarla, no podía, debía tener a alguna persona que estuviera al pendiente de ella- Gloria ReyesHija de una madre diabética

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