La televisión puede darnos muchas cosas, salvo tiempo para pensar[1].
Jorge Salazar García
Pocos maestros podrían negar lo útil que puede ser la televisión en las aulas difundiendo el conocimiento. En México, a través de este recurso se ha logrado, por ejemplo, masificar la enseñanza secundaria ya que más del 90% de familias mexicanas disponen de un televisor, al menos. Su lado negativo se encuentra en que el control lo poseen MERCADERES neoliberales cuyo único interés es el lucro. Por esa razón extraña la decisión del presidente de contratarlos para iniciar la segunda etapa del programa “Aprende en Casa”. Aparentemente el convenio beneficiará a casi todos: los alumnos reciben clases, los empresarios ganan dinero y recuperan audiencia y AMLO logra iniciar el curso. Sin embargo, para esos señorones que sistemáticamente denostaron a lo maestros de México y a la Educación Pública además de los 450 millones, se ahorran publicidad, recuperan credibilidad y se revalúan sus acciones en el mercado de valores (+13%).
