Carmen Aristegui
Lo mucho que se ha escrito sobre el papel jugado por el Tribunal Electoral, en la resolución del llamado “juicio madre” que pretendía la invalidez de la elección presidencial, no alcanza para poner en evidencia el daño que se puede causar a la democracia y al ánimo social cuando una autoridad, que teniendo todo para hacerlo, decide ser omisa y no desempeñar el papel que le toca jugar.


